A veces se me torna necesario divagar,
no determinar el rumbo,
que no
importa el destino esta vez.
Sí, dejar de imponer, dejarse llevar.
Saltarse
las normas, ahuyentar protocolos.
Conocer lo inesperado,
adentrarse en lo
inhóspito.
¡Qué más da, estamos aquí para arriesgar!
Los planes están a veces sobrevalorados.
Y afortunadamente,
no siempre ocurre lo que anhelamos...
Vagar con el alma dispuesta a rellenar,
con la mente abierta
y
el corazón desprovisto de vergüenza, por favor.
Experimentar,
colmarse todo el
cerebro con peripecias,
proyectar en tus retinas magnificencias,
guardarlas y
reproducirlas a tu antojo.
Qué placer me otorga la incógnita,
el misterio
de lo que esconde un mañana ,
la aventura de seguir creando,

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