jueves, 17 de noviembre de 2016

Aprendices eternos

Todos somos aprendices eternos... Cuando creemos saber una pizca, la vida nos para los pies por ir de listillos y se encarga de ponernos un examen para devolvernos la humildad del "sinsaber". Desconociendo vamos aprendiendo realmente a conocer pequeñas cosas , recolectando diminutos fragmentos conformamos una realidad efímera que nos acompaña hasta que las incógnitas comienzan a mutarse por otras.
Solo venimos aquí con la única evidencia de que un día tenemos que irnos. Y aunque crecemos con esta premisa, nos pasamos la vida incrédulos. Ya que justo nosotros creemos ser los primeros inmortales de la humanidad, así nuestra realidad nos percibe como eternos.
Convertimos los latidos que nos pertenecen y los latidos de los que nos acompañan en perpetuos, nuestra psique no quiere ni acepta una verdad tan ardua como la de desaparecer, desvanecer y pasar a la no existencia terrenal. Ponemos año tras año un poco de resistencia a esa sombra que nos persigue y nos recuerda que todo lo que empieza desemboca y caduca. Huimos de la única certeza que a la vez está repleta de incertidumbres...Nos angustiamos, nos cabreamos, nos revelamos, nos peleamos con la injusta realidad y el ADN mitocondrial, para al fin y al cabo terminar exhaustos, rendidos ante la sabia madre naturaleza.
Pero siendo realistas, aunque todo mi materialidad se obceque en no entender qué pasa y qué es lo que pasará, aunque mis fuerzas y las tuyas tengan fecha de prescripción. Mientras yo pueda seguir procesando mi realidad serás acompañante intrínseca de ella. No importa la no existencia, si lo que hemos vivido realmente ha sido existencia. Así que me limitaré a custodiar lo único que conozco de ti: tu existencia.


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