jueves, 29 de septiembre de 2016

Amémonos

Siento profundamente que aún no ha pasado el tiempo por tu cuerpo,
que sigues teniendo las medidas perfectas para rodear al mío.
Por mí tampoco ha pasado Cronos,
me dejó anclada en aquella imagen
de tu ida bajando esas escaleras.
Ahí con la puerta entreabierta
y una única manta por encima
te sigo esperando, gélida,
a expensas de tu calor.

Tal y como temía,
te continúo amando sin cesar,
no descanso en mi sentir,
me impregnas totalmente,
te has colado lentamente por mis extremos,
alcanzaste sigilosamente mis fondos.
Así que te ubico entre mis extremos y mis fondos,
entre mi base y mi cubierta,
entre mi tú y mi yo
que se ha obcecado en un nosotros.

Esta intensidad parece no decrecer nunca,
me arrebata toda mi coherencia,
me convierte en inconsciencia.
Y palpo un futuro
donde encontrarnos juntos
sea más fácil que perdernos,
donde nos compartamos
para llegar a descubrirnos sin marasmo.
Embarcados en una migración
tomando como referencia tú, mi norte; y yo, tu sur.

Desenterremos nuestros tesoros más recónditos y preciados,
lleguemos al culmen del crecimiento y del amor en su síntesis.
Y vamos a amarnos, amémonos a rabiar.
Amémonos a mordiscos,
arráncame todas las vísceras de un bocado
y devuélveme el aire tras cada colisión.
Amémonos como si fuese la última vez,
con una fe ciega en el ente volátil
que nos sostiene en esta nube eterna.
Amémonos para sentirnos vivo,
para chutarnos esa sobredosis
que solo podemos entender
aquellos que nos hemos enamorado de verdad.
Amémonos de esa forma surrealista y sublime a la vez.
Amémonos solo una momento más, y que esta sea para siempre. 


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