Tengo ganas de mí,
tengo ganas de sentirme.
De ver a través de los espacios que
van asomando entre mis letras.
De volar con cada tono melódico que me embarga y me envuelve.
De perderme entre los movimientos de mi cuerpo poseído por
el baile.
De sumergirme en la marea y sentir esa sal que se adhiere a
mí como salvavidas.
De integrarme en las páginas repletas de majestuosidades.
De acumular sinsentidos con todo el sentimiento.
De vivir en sueños perdidos en mi mente.
De probar constantemente novedades.
De reír hasta llorar, hasta explotar de felicidad.
De sentir cada día que estoy donde debo estar.
De meterme entre el rubio de mis cabellos y escalarme hasta la
cima de mis incertidumbres.
De plantearme incógnitas sin solución que me aporten ese
punto de emoción.
De intentar todo lo que se presente, de indagar
incansablemente.
De explorar en cualquier lugar y en cualquier momento.
De irme
de mí y volverme a buscar.
De coger y volar lejos, solo conmigo de equipaje.
De acariciar mi cuerpo curvilíneo en su lógica imperfección.
De ascenderme y temer a tanta altura.
De caer en caída
libre sobre mis nalgas desnudas.
De meterme en mí, muy adentro .
Sentir que me siento como
nunca me he sentido .
No parar de mutar, tener que amoldarme.
No parar de molestarme, no acomodarme.
Nunca dejarme morir en vida.
Nunca dejarme morir en vida.

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