Hace tiempo que empiezas a estar de más,
me persigues , me
arrinconas.
Huyo en un intento corriendo
y me dejas sin aliento.
Me creo astuta al pensar
que puedo ser más veloz que tú.
Pero siempre apareces en mis huidas
y me vuelvo resignada al punto de partida.
Te encuentro ahí, siempre a mi lado.
Copiloto ausente,
recuerdo que no cesa
no paras de estar latente.
Te encuentro en cada pequeñez,
tienes una fuerza insaciable.
No paras de sorprenderme
con rincones que creía
olvidados:
sonrisas perdidas y ahora ya vacías,
situaciones especiales aisladas en fotografías
congelación de miradas cómplices
caricias repletas de besos extraviados.
Eres un constante hallazgo casual
no cesa de resonar,
me atormenta y no me deja respirar.
me atormenta y no me deja respirar.
Quiero abandonarte en una de estas huidas
quiero tener esa suerte y ver si te despistas.
Quizá algún día abandones esta persecución
no quiero ser más victima de este martirio
que me recuerda constantemente que te has ido.
Eres una inflamación crónica
que no para de escocer.
Eres brisa fresca
con calor agotador a la vez.
Eres todo lo que anhelo
y simultáneamente,
todo lo que no quiero.
Eres paz, eres guerra.
Eres tranquilidad de existencia,
eres tormento de ausencia.
Eres melodía celestial,
eres ruido luciferino.
Eres a veces mi mente
y no eres en presente.
Una quimera inventada,
una utopía paralela,
una sombra del pasado,
un multa por sobredosis,
un lastre con sobrepeso.
Una innecesaria necesidad
que no me deja seguir en paz.
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