domingo, 25 de septiembre de 2016

No da tanto miedo.

Paseo. Observo ánimas ausentes, calladas.
Meras máquinas programadas,automáticas.
Combustible monetario,
metas vagabundas,
mentes que quieren escapar,
cuerpo limitante, terrenal.

Automatismo ilustrado
moda a la orden del día.
No más dudas, no más tutía.
Solo ideas vacías
que habitan un cuerpo
que se siente deshabitado.

Pasan los inviernos, los veranos.
Se consumen los meses, los años.
Continúas en la marea social
y tú, pobre gota sin hogar
te dejas llevar por la corriente grupal.

Se pierde la intensidad,
se olvidan las razones,
los sueños son insoñables,
la continuación insoportable.

Basta ya. Párate a contemplar,
mira lo más lejos que puedas.
Aunque lo paradójico
es que siempre lo más remoto
es lo que se cocina bajo tu torso.

Emprende el sueño insoñable,
despierta las dudas indudables,
cruza la senda incruzable,
rompe normas mentales.
Estira la mente que es maleable.
Atrévete a atreverte,
dale rienda suelta al subconsciente.
Y solo así verás que todo después
no da tanto miedo.









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